jueves, 16 de julio de 2015

La insólita amargura del pastel de limón, opinión

La insólita amargura del pastel de limón
Brevísimo resumen: El libro cuenta la historia de una niña que a los nueve años descubre que puede descubrir los sentimientos más ocultos de las personas en la comida que preparan. La niña siente lo que séa que el cocinero sentía en el momento de preparar el alimento, sin excepciones y sin poder evitarlo.

Antes que nada, me gustaría hacer constar que he leído este libro en dos días.
Yo no soy una lectora ávida, soy constante en el sentido de que siempre estoy leyendo y de que rara vez dejo un libro a medias, pero no suelo tener prisa a la hora de terminar una obra y leo con calma. Un libro normal de una media de doscientas o trescientas páginas suele durarme entre dos semanas y un mes. Pero como ya he dicho, con este libro fue diferente, lo empecé ayer antes de dormir y hoy lo he retomado al mediodía, nada más llegar a casa, y lo he terminado poco antes de las seis de la tarde.
Esto me parece relevante porque, dejando a un lado todo lo que voy a comentar después, conseguir que el lector se enganche a tu trama de esta forma es sin duda signo de que algo has hecho bien.

Una vez dicho esto, creo que puedo decir que personalmente no me ha gustado y no es un libro que tenga pensado releer ni recomendar, pese a todas las virtudes que posee, que son unas cuantas, por ejemplo:

- El comienzo del libro es maravilloso.
Empiezas a leer el libro y te embarga una sensación de calidez y paz que pocas veces se encuentra en una simple narración. Las primeras páginas del libro son como una tormenta de verano después de un día muy caluroso, refrescantes y alegres, o como bajar por un riachuelo en una barquita ligeramente mecida por la brisa, relajantes pero nunca aburridas.

- Las descripciones y en general el estilo literario es elegante y bien pulido.
En realidad sólo por este punto no me arrepiento para nada de haber leído el libro. El estilo de la autora es realmente interesante, sus metáforas son originales y frescas, su vocabulario es variado pero no como en esos libros en los que parece que el escritor se ha tragado un diccionario y luego lo ha vomitado sobre el libro. En general a este aspecto le daría cinco estrellas.

- La protagonista es interesante.
Es una niña lista pero no petulante, sus comentarios son incisivos pero sutiles, la niña es sensible pero no una plasta ni una ñoña. Me ha parecido, al menos en la primera parte del libro, cuando relata su infancia, un personaje especial y entrañable.

- El tratamiento de temas punzantes es cuidado y sutil.
No sé cómo explicar esto sin adentrarme demasiado en la trama así que me limitaré a decir que el libro muestra a unos personajes abiertos de mente y, en general, comprensivos.

- En general, la idea del libro y la trama es tremendamente original y fuera de lo común.
Lo dicho, la idea es brillante.

Y bien, si todo esto es así, ¿por qué no me ha gustado?

Bueno, la verdad es que al principio (digamos, las primeras 70-80 páginas) me gustó, y mucho. No es mi estilo de libro pero me gustaba, como ya he explicado, el impecable modo de ponernos en situación de la autora, los diversos y profundos personajes y Rose, la protagonista, por la que sentía simpatía (al fin y al cabo, era una buena representante de las personas altamente sensibles). Entonces, vi que se había hecho muy tarde y me fui a dormir, con la idea de que había descubierto un verdadero tesoro oculto tras un título, en mi opinión, un poco cursi. Bueno, muy cursi. Super cursi, más cursi que un Yorkshire Terrier con un collar de brillitos llamado Perla, Princesa o Dama.

El título es tan cursi que haría vomitar a un unicornio, vomitar arcoiris, sí, pero vomitar.

Visto lo visto me habría gustado recrearme más en la lectura de las primeras páginas cuando aún sentía el mundo que se presenta en el libro como un lugar plácido y seguro al que volver porque hoy, cuando he retomado la lectura, no he tardado en notar que algo había cambiado en la historia.

De una forma bastante drástica, al adentrarse la protagonista en la adolescencia, el libro ha dado un giro y no precisamente en el buen sentido. Se podría decir (y sin spoilers) de este modo: hay una linea muy fina entre una historia curiosa y peculiar y una historia grotesca, y esa fina linea entre lo curioso y lo grotesco, la autora la ha cruzado en apenas unas páginas.
Esta era mi expresión al llegar a esa parte.
Mi decepción era tan grande que varias veces he tenido que parar de leer el libro y mirar la portada para comprobar que no me habían cambiado el libro. Me parecía mentira que un libro tan maravilloso hubiera podido convertirse de golpe en una historia tan aburrida con un ritmo tan lento y un estilo tan mediocre. Sinceramente, si me hubieran dicho que la mitad del libro lo escribió una persona y la otra mitad otra me lo habría creído.
Leer este libro desde la página 90 en adelante es como observar a una persona pintar un cuadro maravilloso y después atravesar el lienzo con un cuchillo hasta dejarlo hecho jirones.
Si la primera parte es como un paseo en barquita por un riachuelo, la segunda parte es como un naufragio en medio de un arrecife de coral atestado de tiburones, pero sin la adrenalina.

Según se iba acercando el desenlace el desarrollo de la historia se iba haciendo más y más forzado, más y más trastabillado, los personajes entraban y salían a escena a trompicones, las historias secundarias se cerraban de mala manera. El final da la sensación de haber sido escrito con prisas, como si fuera algo que te quieres quitar de encima cuanto antes.
¿Sabes cuando de pequeño hacías los deberes en el recreo y luego pensabas "por favor, que no me toque leer este churro en voz alta"? Pues así, sólo que coges tu churro y lo publicas.

Conclusión: "La insólita amargura del pastel de limón" es un libro que no habría leído normalmente porque ni por el título ni por la sinopsis me habría capturado y sin embargo, es una historia con un principio y unos primeros capítulos verdaderamente impecables y un final, en mi opinión, chapucero y decepcionante, que deja con una sensación de desconcierto y pena por lo que podría haber sido.



"La insólita amargura del pastel de limón" es como cuando ves a una patinadora de patinaje artístico sobre hielo hacer una actuación impresionante en las Olimpiadas de invierno y en el último momento se cae de una forma realmente estrepitosa, solo que en este caso ni siquiera se molesta en levantarse .

1 comentario:

  1. ¡Hola!: Buscando opiniones sobre este libro en Internet he llegad a tu blog, y he de decir que aunque no estoy del todo de acuerdo contigo , creo que tu forma de argumentar tus "en contra" y "a favor" es muy buena. Dado que este libro genera disparidad de opinones, he buscado opiniones diferentes a la mía para incluir los links de esas personas en mi reseña. Si te molesta aparecer en mi reseña, puedes decírmelo y lo retiraré sin problemas ^^

    Respecto al libro, a mí me ha encantado aunque me hizo sufrir. Creo que la situación grotesca a la que te refieres es algo respecto a Joseph que a mí también me dejó fuera de lugar jajaja, aún así me quedé con ganas de saber sobre los diferentes "dones" familiares.
    El final es demasiado abierto, pero más que prisas a mí me da la sensación de que la autora nos quiere mostrar que lo importante son esas metáforas de vida que se ven entre líneas y no un final cerrado y concluso en sí (es a la conclusión que yo y mi mente delirante llegamos, aunque puedo estar equivocada, por supuesto).

    Voy ahora mismo a añadiros a mi lista de lectura.
    Por cierto, me gustan los gatitos, pero soy alérgica, así que me conformo con una foto 😜

    Saludos :)

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