lunes, 27 de julio de 2015

Cómo usurpar la primera línea de mar a los sufridos madrugadores de la playa

Al fin ha llegado la época estival y muchos nos desplazamos a la costa para disfrutar de la playita.
Si eres uno de los afortunados que pasan parte de sus vacaciones de esta forma, puede que hayas notado que cuando llegas a la playa digamos a las once de la mañana hay por la arena, concretamente en primera línea unas criaturas muy molestas también conocidas como "personas que se levantan al alba para conseguir un buen sitio y ya están extendiendo la toalla cuando tú aún estás metiendo el pan del desayuno en la tostadora". Pero en fin, el caso es que tienen el mejor sitio.
¿Te gustaría conseguirlo? ¿Si? ¿Pero no estás dispuesto a acoplarte a la tradición de los madrugones estivales?

¡No te preocupes!

Hoy vamos a explicar cómo hacer que las personas que estaban en la playa antes que tú te odien sin apenas conocerte y en un tiempo récord. Es un procedimiento muy sencillo que garantiza resultados rápidos. Siguiendo estos simples pasos, ¡cualquiera puede conseguir usurpar la primera linea de la playa!

ATENCIÓN: Como efectos adversos uno puede acabar siendo odiado y mirado mal por los demás en la playa. Pero recuerda que el fin siempre justifica los medios.


Primero necesitamos una situación parecida a esta:




¿Has localizado ya a tus víctimas? Bien, ya podemos empezar.

1. No respetes el espacio vital de las personas.

¿Y cómo saber cuándo lo estás invadiendo convenientemente? Bueno, si la persona junto a la cual estás colocado aún puede estirar los brazos fuera de su toalla sin tocarte y ponerse de pie sin darse en la cabeza con tu sombrilla es que aún puedes acercarte más, no seas tímido hombre.  

Así no, aficionado.
Así sí. 
* Es posible que en este momento recibas alguna que otra mirada de reproche pero no pasa nada, ¡tú aguanta ahí!

2. Impón tus gustos musicales a toda la playa.


¿Sabes esos pequeños aparatitos que se colocan en los oídos y hacen que sólo tú oigas tu música? Bien, pues finge que no los conoces. Siéntate en tu toalla, pon la música a todo trapo y ameniza la jornada playera a todos los veraneantes en veinte metros a la redonda. Puntos extra si la canción es absurdamente repetitiva, machacona y mediocre.



3. Anima (¡o ayuda!) a tus hijos a que sepulten en arena a los vecinos playeros.

¿Qué hay más agradable en la playa que que unos niños ajenos te rebocen cual croqueta? Sinceramente, no se me ocurre nada salvo, quizá, que antes de enarenarte se hayan cuidado de salpicarte bien de agua para que así la arena se te pegue más fácilmente.


*Tus vecinos playeros ya deberían estar bastante molestos dado que les estás machacando los oídos, invadiendo su espacio y pringándoles pero si aún así se resisten a marcharse, ¡tranquilo! Aún se puede ir un poco más allá.

4. Ponte en primera línea de mar, siempre.

Uno siempre puede ponerse en primera línea de mar, y el que no lo hace es que no es lo bastante espabilado o que no ha jugado mucho al tetris... porque todo es cuestión de acoplarse bien a los idiotas que han venido a la playa tres horas antes que tú a coger sitio en la orilla. De hecho, si te lo montas bien es posible que hasta te adopten porque piensen que aunque tu cara no les suene mucho, si estás confortablemente tirado sobre la toalla de su hijo debe ser porque eres de la familia.

Si por lo que sea no cabe tu toalla siempre puedes poner, no sé... una silla o un balón o a tu hijo haciendo castillos de arena.
Si además mientras juega con la arena les reboza bien, mucho mejor. (Ver punto 3).

5. Grita mucho.

Tú no te cortes, grita a tu hijo, grita a tu marido, y grítale a la Puri que tu vecino se va de luna de miel a Marbella, grítalo por encima de los idiotas a los que les estás invadiendo el espacio vital, sepultando en arena y usurpando la primera linea de mar. Y grítalo tan fuerte que te oiga el mismísimo vecino desde Marbella, qué narices, cualquiera diría que alguien viene a la playa a oír el mar y no tus berridos o a ver el agua y no tu cogote.

¡Victoria! 



A estas alturas, las personas que estaban a la playa antes que tú seguramente ya habrán perdido la paciencia y se estarán yendo. Es ahora cuando tienes que colocar rápidamente tus cosas en el sitio que te han dejado preparadito y ¡listo! Se acabó el madrugar en verano, y para listo, tú.





2 comentarios:

  1. Los cucos llevan haciéndolo desde siempre, echan a la competencia del nido y se adueñan de toda la comida que les traen sus padres adoptivos. Si a unos pájaros les va bien a nosotros también. Sólo hay que sustituir el nido por una toalla :)

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    1. Desde luego, Doctora, pero lo que no se puede negar es la infalibilidad del método. Gracias por comentar :)

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